Compañero acompaña a un adulto mayor con algo tan sencillo como una conversación. Sin menús, sin aplicaciones que aprender: solo hablar.
Administrar CompañeroLa tecnología —la inteligencia artificial, la música, las llamadas— queda escondida por detrás.
Toca la pantalla y habla. El Compañero escucha y responde con calidez, a su ritmo.
"Pon a Los Panchos" y suena. Sus boleros y tríos de siempre, sin buscar nada.
"Llámale a mi hijo" y el teléfono marca solo, en altavoz. Y solo suenan las llamadas de su familia: el resto se bloquea.
Recuerda a su familia, sus gustos y sus pendientes de una plática a otra, para sentirse escuchado de verdad.
Anota su azúcar, presión o peso cuando los comparte. La familia ve el historial y la tendencia desde el panel.
Le recuerda a su hora tomar la medicina o una cita, con un aviso claro y en voz alta.
De vez en cuando, con cariño, le sugiere tomar agua, caminar un poco o sus medicinas. La familia elige qué y a qué horas.
Si pregunta algo de actualidad —cuándo pagan la pensión, cómo va su equipo—, lo busca en internet y le responde con datos al día.